martes, 6 de mayo de 2014

La historia

El atronador latido,se aferraba a mi ,era tan grande y tan fuerte que aunque no quisiera, mi piel vibraba al unisono,era tan difícil de comprender,su corazón latía de eso podía estar seguro,tras todo ello latía.

Ese latido, para mi ajeno, esos sentimientos, enterrados bajo un manto de obligaciones, era como la mejor orquesta, con los mas finos instrumentos, tocando dentro de tu tímpano, era precioso y a la vez dañino, dañino por la cercanía, por la semejanza nada mas.
Mis plumas, mis alas rotas, muestrario de mi castigo, tendidas sobre mi espalda e inertes se erizaban solo por esta cercanía, la carroña a la que me veía auto-sometido, no entrañaba ya ningún entretenimiento, aquella persona y su nuevo brillo, su descubrimiento, había pasado a ser la primera cuestión en mi día a día

¿Que hace que su corazón aun lata, no mantiene sueños, ya sabe que no es posible volar, de que mantiene esperanza?

En principio pensé que era un eco, que se resistía,artificialmente a aceptar lo inevitable, pero no nutria a su alrededor a una diversidad de almas, no podía ser mecánico, no se soportaría.



Una noche vi que había fijado su atención en mi, en principio gire el cuello preguntando, después comprendí,
se había dado cuenta, de todo lo que pensaba, y venia a regodearse de estar vivo,

Al contrario de mis pensamientos, el ave rió, mostró sus alas y me tendió la mano, sus alas mas pequeñas y menos orgullosas que las mías, había caminado un sendero mas modesto, mas real, la habían herido, pero ni por asomo cayo desde tan alto, fue precavida, yo no

Eso nos diferenciaba, mi falso orgullo dio con mis huesos en el suelo, mientras que su gracia se a salvo solo con unos rasguños,

Pensé en abandonar, en irme, no comprendía la segunda oportunidad, me volvio a tender la mano y me alce sobre esa balustrada de piedra y cristales rotos, harto de lamerme las heridas.

Volvió a reír, y me mostró la escalera por la que había subido, pero era tarde, me había levantado, volvía a tener esperanza, que importaba volar, que importaba los latidos, volvía a sentirme lo suficientemente lleno para volver ha hacer cosas el resto llegaría con el tiempo y el esfuerzo.

Que importaba volar, uno puede seguir actuando, Que importa los latidos, si uno puede seguir adelante,

Al final todo llega solo debe uno ponerse en marcha


No pares cuando te creas vencido, pararas cuando estés destruido.


Creo que a dia de hoy he recopilado tantas cosas brillantes, que puedo empezar a compartirlas con aquellos que de verdad brillan, Si brillan los momentos y brillan las personas, poco queda para que brille toda la ciudad.

1 comentario:

  1. A lo mejor no es "tras todo ello latía." sino "por todo ello latía."
    Yo también tengo a veces mis alas rotas. http://r2angie.blogspot.com.es/2014/01/pajaro-que-no-sabe-volar.html

    Al final el brillo llegará, una entrada preciosa.

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