Y se, que el maldito recuerdo
no es ni de tu sonrisa ni risa,
Ni de tu compañía ni palabra,
Es un deseo carnal
que cualquiera con creces
podría liberar
Es la perdición de bajos placeres
es el tacto de los labios en su quehaceres
De alimentarme de otra boca,
de beber de otro ser
De agarrar otra vida y el contorno de su cuerpo
recorrerlo
Acariciar cada parte de la figura,
recorreré cual escalofrió una baja cintura
Depositar los labios en el cuello
para juzgar con colmillos tu cuero
Y así, cerrando el ritmo, al fin,
terminar con un ser afin.
de beber de otro ser
De agarrar otra vida y el contorno de su cuerpo
recorrerlo
Acariciar cada parte de la figura,
recorreré cual escalofrió una baja cintura
Depositar los labios en el cuello
para juzgar con colmillos tu cuero
Y así, cerrando el ritmo, al fin,
terminar con un ser afin.

Te olvidas la costumbre, pues nuestra mente nos recuerda lo que llenó ese vacío, aunque insano fuese, pues es de donde lo sació en el pasado.
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